CAMBIA, TODO CAMBIAAAAA…

Las señoras vociferantes que entraron a la catedral para gritar consignas, pintar insolencias y bailar sobre los altares hace poco tiempo atrás, aunque sean ateas, deben agradecer al Todopoderoso que no vivieron hace 190 años atrás, cuando el teniente general don Ramón Freire gobernaba esta copia feliz del Edén.
Igual gratitud debieran tener los curas que salen de paseo por la noche, los opinólogos de la TV que se burlan de los fatuos, los dirigentes sociales que siendo robustitos nadie sabe en qué trabajan, los dueños de confiterías, los dueños de casas de cambio, los banqueros, los hípìcos, los chistólogos groseros de los canales de TV, los empresarios de botillerías y los que convierten las plazas en un hotel parejero.
Por si duda, lea las “Ordenanzas para el buen estado de la población” (extractos del Boletín Nº 14, 21 de mayo de 1823. BOLETIN DE LEYES, Libro 1).

Todo el que vertiere palabras impías, o de libertinaje, o se burlare de cualquier acto de religión autorizado por la Lei o la práctica de la iglesia católica, será conducido a uno de los hospitales u hospicios de la ciudad, por el término de quince días. No hay fuero ni privilejio particular que escepcione de la reclusión decretada en el presente artículo.
Todo habitante o transeúnte en el país se arrodillará a presencia del santísimo sacramento y hasta perderlo de vista, siempre que sea conducido por las calles en procesión o forma de viático; y a los infractores se aplicará por primera vez la pena de un arresto de 24 horas, y por la reincidencia la de reclusión desde un mes hasta seis.
Ningún religioso andará por las calles pasadas las oraciones.
Todo individuo que provocare, burlare o incomodare a las personas miserables, locos, fatuos o impedidos, será aprendido inmediatamente por las justicias, y castigado a su presencia por sus respectivos padres o por un ministro de justicia.
Serán perseguidos los vagos y destinados a obras públicas o al hospicio según su calidad y edades; y se tendrán por tales vagos los que teniendo la robustez necesaria estén voluntariamente sin ocupación.
Ningún hombre que pase de 14 años y baje de sesenta, podrá ocuparse en vender gacetas o papales públicos, dulces, biscochos, frutas en canastos, o cosas semejantes, reservándose estos trabajos para los niños y mujeres que no tienen ocupaciones.
Se prohíben las chinganas, ramadas, juegos de bolos u otros que acostumbra el pueblo bajo, ruedas de fortuna, loterías privadas, rifas y carreras de caballos, sin previa licencia de la Intendencia y sin que se puedan jugar prendas, ropas ni cosechas futuras.
Nadie podrá cantar ni decir en público ni privado palabras, canciones obscenas y escandalosas, bajo la pena de cien pesos de multa o reclusión desde un mes hasta seis, según la calidad de la persona.
Bajo la misma pena se prohíbe todo acto o postura obscena o escandalosa en las calles y lugares públicos. Cualquier ciudadano está autorizado para conducir ante la justicia al infractor si es sorprendido in fraganti.
Todo hombre que se encuentre ebrio será conducido a la cárcel pública cualquiera sea su clase o fuero; si es de calidad sufrirá además una multa de 20 hasta 200 pesos según sus posibilidades, aplicable la mitad `para el denunciante; si no, servirá en las obras públicas por quince días.
Los posaderos, fonderos, pulperos, dueños de chinganas o venta donde se encontrare un ebrio, pagarán la multa de 4 pesos, aplicable su mitad para el denunciador.
Nadie podrá comprar ropas, chafalonías, plata labrada, alhajas u oro fundido a hijos de familia, soldados y criados de ambos sexos, sean libres o esclavos, sin papel de sus padres, jefes o amos.
Los dueños de fondas, cafés, billares y canchas de bolos no permitirán juegos de azar o envite bajo la pena de 50 pesos, o prisión por dos meses, además de cerrárseles la casa quedando inhábiles para abrirla en tiempo alguno.
Las pulperías y bodegones solo podrán abrirse después de ser de día hasta las nueve de la noche en invierno y las diez en verano en los días de trabajo. Y en los domingos y fiestas enteras desde las diez de la mañana hasta las doce del mediodía, despachando en las demás horas por la ventanilla o buzón de sus puertas, bajo pena de 4 pesos.

Y para que llegue la noticia a todos, insértese en el Boletín.

Freire- Egaña.

Este artículo fue escrito en Catalejos. Enlace Permanente.

3 Respuestas a CAMBIA, TODO CAMBIAAAAA…

  1. Pepe dijo:

    Carlos Fuentealba V.
    carlosfuentealbav@gmail.com

    No se porque me tinca que entre quienes irrumpieron en la catedral habia mas de un admirador de Gabriel Salazar, quien, coincidentemente, enaltece la figura de Freire.

  2. Pepe dijo:

    Marco
    marantovelur@gmail.com
    190.215.200.252
    Enviado el 21/08/2013 a las 2:07

    Simplemente genial, diría increíble. Es como el Manual de Carreño, pero en el comportamiento social. Hace falta urbanidad social.
    Gracias Pepe por escarbar en la historia y compartir estos tesoros del olvido.
    Marco A. Velásquez U.

  3. pepe dijo:

    Gabriela A. Peña
    Córdoba- Argentina

    Lo peor de este asunto es que los que escribieron esas normas y los que las aplicaban (y también muchos que las cumplían o padecían) eran gente del siglo XIX, pensaban como gente del siglo XIX y vivían como tales. Hoy hay gente del siglo XXI que, si pudiera, querría aplicar nuevamente las normas del siglo XIX.
    Y eso porque quieren seguir viviendo en sus seguridades, en lo “conocido”, en lo que no los moviliza ni cuestiona, en lo que no los obliga a abrirse a los otros, a lo diverso, a lo que los enfrenta con otras perspectivas de la verdad…
    Y eso si que es grave

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