Quia nominor LEO.

Gayo Julio Fedro, era un esclavo en el siglo I de nuestra era. Logró la libertad y escribió cuentos en idioma latino. No sé si copió o lo inventó, pero una de sus fábulas hablaba de un acuerdo entre el león, una vaca, una cabra y un cordero. Se trataba de repartirse la presa que cayera en su entorno. Cuando lograron una, la dividieron en cuatro partes. Y el león dijo: me corresponde la primera parte porque soy el socio más fuerte. Después se comió la segunda parte diciendo que él valía más que los otros tres. Se apropió de la tercera parte señalando que quien se opusiera recibiría las consecuencias. Cuando empezaba a comer la cuarta parte, los otros tres socios se atrevieron a preguntarle: ¿Por qué haces esto? Y él respondió: “porque me llamo León· (en latín: “quia nominor leo”).
Transcribiendo la escena a nuestros tiempo se puede asegurar que Estados Unidos actúa en el mundo con una indecencia mayúscula simplemente porque se llama LEON. Tiene la fuerza, la tecnología, el poder, los medios de propaganda, y las ganas de pelear con quien sea: quien dude que pregunte a los alemanes, a los coreanos, a los vietnamitas, a los japoneses, a los panameños, a los mexicanos, a los del Medio oriente y ahora a los sirios. Nadie sabe quién lo ha nominado policía del mundo. Pero se ha impuesto esa obligación, al parecer no por defender pueblos inocentes sino por escudar sus bases militares, sus pozos petroleros, sus intereses comerciales. Y todo esto a vista y paciencia del mundo que mira con los mismos ojos de la vaca, la cabra y el cordero del cuento, cómo el león se va alimentando del mundo entero. ¿Con qué moral puede una nación, poseedora de armas químicas, bombas atómicas y de toda clase de exterminio, acusar a otra de tener lo que ella tiene? Y esto, además, sin poderlo comprobar. Porque antes que los expertos enviados por las Naciones Unidas presenten su informe tras su visita a Siria, ya USA ha declarado la guerra. ¿Por qué? ¡Porque se llama LEON!.
Un franciscano chileno misionero en Siria ha escrito estos días pidiendo oraciones para que los responsables de los pueblos se dejen iluminar por el Espíritu. Transcribo su carta:
“Escribo desde Damasco, Siria. Como ya saben aquí la situación va empeorando por el conflicto que dura más de dos años y con una cifra de muertos increíble.
A esto ahora se suma el ataque anunciado por USA y que ha provocado pánico, desesperación, tristeza, impotencia, en los que vivimos en esta tierra. Para Dios no hay nada imposible, por eso les quiero pedir con humildad e insistencia que recen para que no se concreticen las amenazas de ataque que empeorarán aún mas la situación y sin imaginar lo que eso pueda significar para miles y miles de seres humanos inocentes.
Estamos luchando para no perder la esperanza que nos quieren robar con noticias y rumores que siembran tanto dolor y ansia en un pueblo que sigue viviendo un largo Viernes Santo sin ver aún el alba de la Resurrección. Recen por favor, hagan rezar a los niños, a los ancianos, a los jóvenes, recen para que haya paz y no guerra.
Gracias por lo que puedan hacer desde allá, Chile, mi tierra, a la que tanto amo y de la que me siento orgulloso de tener por patria, aunque ahora esta Damasco sea mi casa, mi gente, mi tierra.
Dios los bendiga y la Virgen los cuide con ternura.

P. Gabriel Ulloa, OFM.

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