EDUCACION CHILENA, ENTRE LA(S) BANCA(S) Y LA PIZARRA.

En la noche del 25 de marzo se transmitió en El Informante una entrevista realizada por el periodista Sr. Juan Manuel Astorga al cardenal arzobispo de Santiago, don Ricardo Ezzati A. En esa ocasión el cardenal fue consultado respecto a la Reforma Educacional que impulsa el gobierno de la presidenta Bachelet.
 
El periodista recordó juicios anteriores emitidos por el arzobispo como que “esperaba que las autoridades no cayeran en la tentación de uniformarlo todo, con proyectos estatistas caducos”. En ese contexto reiteró que la reforma educacional del nuevo gobierno tiene ese peligro, por cuanto “el mismo programa lo dice”. Respecto de la gratuidad de la educación afirmó que “puede parecer como una cosa excelente, que conduce a que el Estado sea el dueño de la educación y que imponga un modelo educativo diferente al que las familias y las personas tienen derecho a escoger”. Agregó que “la pluralidad de proyectos educativos es un bien para el país. Yo estoy profundamente convencido que la educación es un hecho público, pero eso no significa que el Estado imponga un estilo de educación”. Y frente a la pregunta: ¿Por qué el Estado habría de pagar proyectos que son confesionales?, respondió “porque los ciudadanos son confesionales, y quienes pagan los impuestos son los ciudadanos y quienes tienen que elegir el estilo, la forma, el proyecto educativo de sus hijos son los ciudadanos”.
 
Las opiniones del cardenal Ezzati, por su condición de presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, representan el sentir de la jerarquía católica chilena. Consecuente con ello, sus juicios han causado variadas reacciones públicas, tanto de apoyo como de rechazo, por lo que un grupo de católicos, conscientes del deber cívico que nos cabe, hemos estimado oportuno declarar lo siguiente
 
–  La Iglesia Católica jerárquica, como un actor más de la vida cívica nacional, ejerce su derecho a participar en foro público en materias opinables orientadas al bien común.
–  En el país coexisten visiones contrapuestas, donde unos comprendemos a la educación como un derecho humano esencial y otros como un bien de consumo. Desde la moral cristiana, la educación se comprende como un Derecho Humano esencial donde al Estado le cabe un rol insustituible de garantizar la igualdad de acceso universal a una educación de calidad.
–  El ámbito de la política pública es en esencia opinable, donde no caben visiones unilaterales. En tal sentido, en la Iglesia Católica – Pueblo de Dios no existe una opinión uniforme en estos temas, siendo legítimo que existan muchas sensibilidades, incluso, algunas contrapuestas.
–  El ejercicio democrático obliga a buscar con libertad y sin miedo a “peligros” los caminos del bien común. En este terreno, no hay que descartar que el testimonio cristiano ante la sociedad pueda constituir -incluso- un llamado a estar disponible a perder posiciones de privilegio.
–  El Estado de Chile, siendo esencialmente laico, tiene el deber de asegurar el bien común por sobre los criterios de confesionalidad.
–  La educación, desde la confesión cristiana, debe estar abierta a interactuar en medio de la diversidad cultural, aportando los elementos más genuinos de la propia fe, particularmente aquellos referidos al servicio y al respeto a todos.
–  La confesionalidad y la integración social y cultural no son virtudes antagónicas sino complementarias, por lo que no hay que temer a construir proyectos educativos abiertos, participativos y plurales.
–  El silogismo entre ciudadanos, ciudadanos confesionales y contribuyentes es insostenible, por cuanto el mismo se convierte en una delicada arista del lucro en la educación, donde la condición tributaria de los ciudadanos podría llegar a justificar ciertos privilegios educativos.
–  En las elecciones presidenciales de Diciembre de 2013 la ciudadanía eligió -con una votación abrumadora del 62,2%- a la presidenta Michelle Bachelet, expresando su voluntad popular de apoyar un programa de gobierno que incluye el proyecto de Reforma Educacional. En tal sentido, el actual gobierno tiene el deber de proponer los proyectos de ley que expresen la voluntad soberana del pueblo para ser legislados en el Congreso Nacional.
 
Hoy, más que nunca, cuando el hermano papa Francisco anima a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a construir un mundo más justo y solidario, es oportuno recordar que “Es preciso que las instituciones académicas católicas no se aíslen del mundo, sino que entren con valentía en el areópago de las culturas actuales y dialoguen, conscientes del don que tienen para ofrecer a todos.” (Discurso del papa Francisco a los participante en la plenaria de la Congregación para la Educación Católica. Sala Clementina, 13 de febrero de 2014).
 
Mónica Echeverría Y.           María Jesús Martínez
Juan Pablo Canessa            Luis Sebastián Cano
                                               Esteban Silva C.                 Juan Subercaseaux A.          
      Jaime Escobar M.               Marco Antonio Velásquez
 
Santiago, marzo 28 de 2014

Este artículo fue escrito en Catalejos. Enlace Permanente.

Una respuesta a EDUCACION CHILENA, ENTRE LA(S) BANCA(S) Y LA PIZARRA.

  1. María Jesús / Jaime dijo:

    Apreciado Hno. Agustín y Comunidad Claretiana:

    Agradecemos la difusión de la Declaración en que algunos Laicos y Laicas entregamos nuestra opinión sobre el delicado tema de la Educación en Chile.
    No somos pocos los que nos sentimos distantes de ciertas opiniones que no contemplan un efectivo sentido del Bien común, sino el Bien privado.
    Además, estamos muy animadas por las reiteradas solicitudes del Hno. Francisco que desde Roma nos pide ayudar efectivamente en la construcción de una sociedad más justa y humana para todos!
    Saludos, en la misma Esperanza!
    María Jesús, Mónica, Fabiola, Teresa…
    http://www.reflexionyliberacion.cl

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