la reunion de los nueve

LA REUNION DE LOS NUEVE.

En estos días, nueve (9) varones adultos y muy adultos, se han reunido en el Vaticano para tratar de asesorar al papa Francisco en su tarea. Se trata de un hondureño, un chileno, un yanqui, un alemán, un congolés, un indio, un australiano y un par de italianos, que como se trata de asuntos de la iglesia católica no podían faltar: la comunidad seguidora de Jesús comenzó en Palestina, se organizó en Grecia, se instaló en Italia y de allí no salió nunca más.
Dicen las agencias noticiosas que entre los asuntos tratados estuvo el tema de descentralizar un tanto la curia romana confiando más en las iglesias locales (desmantelando en algo la manía de Juan Pablo II de controlarlo todo) y también lo relacionado con la designación de obispos. En este punto se busca una consulta más amplia aunque nada se dice para superar el secretismo tonto que rodea este tipo de nombramientos.
Se analizó también la posibilidad de autorizar a los obispos locales las posibles ordenaciones como sacerdotes de algunos diáconos permanentes. Pero en este punto se volvió a empantanar la cháchara cuando se habló del estado legal de los candidatos: se acepta a los solteros y a los viudos “permanentes”. De ninguna manera a los que están casados.
Aparece aquí en todo su esplendor el pánico absurdo que domina a la jerarquía cuando se trata de asuntos relacionados con la cama en que duermen los candidatos.
¿Cuándo tardará en superarse ese complejo? El clero de la iglesia católica oriental no tiene problemas en esto. Los pastores de las iglesias de la Reforma, tampoco. Solamente la iglesia católica de Occidente tiene reparos. ¡La misma iglesia que considera al matrimonio como un sacramento! ¡La misma iglesia que lee en el libro del Génesis que el mandato de Dios al ser humano es que viva, florezca y se multiplique!
Me late (como diría un mexicano) que en esa instancia de los nueve (9) está faltando la visión femenina que le aporta ese sexto sentido que tienen las mujeres.
¿Podrá acontecer alguna vez? ¡Escúchanos, Señor, te rogamos!.

Este artículo fue escrito en Catalejos. Enlace Permanente.

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